(Artículo publicado originalmente en portugués el 18 de febrero en la Revista de Cinema)
La semana pasada, en una ceremonia realizada en el Palacio Nacional, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, junto a la actriz nominada al Óscar Salma Hayek (embajadora de la iniciativa) y la secretaria de Cultura, Claudia Curiel de Icaza, anunció un programa integral para fortalecer la industria audiovisual y atraer grandes producciones al país.
La iniciativa prevé incentivos económicos y fiscales dirigidos especialmente a producciones independientes y de pueblos originarios. Coordinado con la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), el programa se basa en la revisión de la Ley Nacional de Cine de 1992, modernizando toda la cadena productiva.
El principal pilar del plan es un nuevo incentivo fiscal del 30 % sobre el Impuesto sobre la Renta, en la modalidad de “crédito fiscal transferible”, válido para proyectos realizados en territorio mexicano. El beneficio abarca largometrajes, series, documentales, animación y posproducción, con gastos mínimos definidos y la exigencia de que al menos el 70 % de los recursos se destinen a empresas locales.
El nuevo incentivo surge en un momento en que los productores buscan apoyo en los estados mexicanos, siendo Jalisco el único estado con un incentivo en formato de cash rebate. En Brasil, solo Río de Janeiro y São Paulo cuentan con incentivos propios, sin un programa federal. Aunque eficaz, el modelo adoptado por México es más burocrático que el cash rebate, a pesar de haber sido implementado con éxito en países como Colombia y República Dominicana.
El programa también refuerza la cuota de pantalla, amplía el período mínimo de exhibición y prevé mecanismos para proteger los derechos de los dobladores frente al avance de la inteligencia artificial. Además, busca consolidar a México como polo internacional de producción audiovisual, fortalecer su soberanía cultural y generar empleo.
La iniciativa se desarrolla en un contexto internacional desafiante, marcado por amenazas de aranceles sobre producciones extranjeras por parte de Estados Unidos. Según Claudia Curiel, el plan representa un avance al reconocer el cine como un derecho cultural.
Al integrar la promoción de contenidos locales, la regulación tecnológica y los incentivos a la producción, México se convierte en un referente en América Latina. Resta saber si Brasil seguirá este ejemplo, tras años de debates en el Congreso.
*Steve Solot es presidente del Latin American Training Center (LATC), Senior Advisor de Albright Stonebridge Group – ASG/DGA, miembro del Consejo Empresarial de Asuntos Culturales de la ACRJ y colíder del Comité de Entretenimiento y Turismo de la Cámara de Comercio Americana de Río de Janeiro.












